Dos años como mamá
Es curioso esto del tiempo.
Qué lentos se pasan los segundos cuando estás esperando algo: a que se llene la bañera de agua, a que cesen los cólicos o a que tu reciente bebé concilie el sueño.
Y en cambio, qué rápido se pasa el tiempo cuando miras a largo plazo.
Han pasado dos años desde que nació Martín, dos años desde que soy mamá, y todavía no me lo creo. Echo la vista atrás y me parece que fue ayer cuando comenzó a gatear, a sentarse o a comer purés. Y eso fue sólo durante el primer año.
En este segundo año todavía me parece que haya ido todo aun más rápido: sus primeros pasos, la comida “de mayores”, sus abrazos cariñosos o sus conversaciones chapurreando palabras.
Hoy quería compartir estos sentimientos con vosotros. Ya que Martín es una parte importante del blog y de mi actividad en las redes sociales (en donde muchas de las ocasiones lo es por sus ocurrentes aventuras) hoy, 17 de abril, también se merecía tener su hueco y ser el protagonista.
Porque sin él yo no sería lo que soy ahora, y sobre todo no sabría lo feliz que te puede hacer la sonrisa de un hijo. Ese abrazo que cura cualquier mal y que hace que no te acuerdes del sueño y del cansancio. Esa mirada de verdadero amor, que se vuelve recíproco, y que hace que, para mi, todo cobre sentido y merezca la pena.
Gracias Martín por hacernos tan felices y felicidades por tu segundo cumpleaños.
Y a ti tiempo, por favor, no corras tanto, y déjanos disfrutar de los momentos felices juntos.
¡¡Feliz domingo a todos!!







